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DEJAR DE FUMAR EL ETERNO DILEMA

Por Adolfo Alvarez

 

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  ¿Por qué es tan difícil dejar de fumar? Una pregunta complicada con una respuesta sencilla, es difícil dejar de fumar debido a la nicotina.


  Y ahora nos surge una nueva pregunta, ¿Qué es la tal Nicotina?, pues es una toxina, tan adictiva como la heroína o la cocaína que se encuentra naturalmente en la composición del tabaco. Produce una adicción muy peligrosa a nivel físico y emocional. Esta dependencia física causa síntomas de abstinencia, el cuerpo necesita esa “droga”, realmente no la necesita, la quiere pero nos intentará hacer creer que realmente la necesita, como si todo fuese a fallar, como si nos faltase energía, es un pulso contra nosotros.


  Por otro lado, la dependencia emocional y mental hace una función parecida, las manos se sienten vacias, nos falta algo entre los dedos, el hábito, el placer de encender el cigarro, por momentos puede parecer que nuestra vida esté vacía.


  No vamos a entrar en los detalles que ya todos conocemos a nivel de daños físicos producidos por el tabaco, todos sabemos que el tabaco afecta al corazón, los pulmones, vasos sanguíneos e incluso a nuestro cerebro; estos son sólo una muestra de los órganos que se verán afectados por el consumo de tabaco. De hecho, al inhalarse el humo del cigarrillo, la nicotina llega más rápido al cerebro que los medicamentos que se administran al cuerpo por vena, increíble pero cierto.


  La nicotina causa una sensación placentera y distrae al fumador de sensaciones desagradables, pero todo es un espejismo, los problemas y las situaciones desagradables siguen estando ahí.


  A las personas que dejan de fumar los síntomas de abstinencia les comienzan algunas horas después del último cigarrillo y alcanzan su mayor intensidad aproximadamente dos o tres días más tarde cuando la mayor parte de la nicotina y sus derivados ya no están en el organismo. Estos síntomas pueden durar desde unos días hasta varias semanas e irán disminuyendo cada día que la persona pase sin fumar.


  Los síntomas de abstinencia pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Mareos (pueden durar de uno a dos días después de dejar de fumar).
  • Depresión
  • Sentir frustración, impaciente e ira.
  • Ansiedad.
  • Irritabilidad.
  • Trastornos del sueño, incluyendo dificultades para dormir, para mantener el sueño y soñar cosas desagradables o hasta pesadillas.
  • Dificultades para concentrarse.
  • Intranquilidad o aburrimiento.
  • Dolores de cabeza
  • Cansancio
  • Aumento del apetito.
  • Aumento de peso
  • Estreñimiento y gases.
  • Tos, boca seca, dolor de garganta y goteo nasal.
  • Presión en el pecho.
  • Ritmo cardiaco más lento.

  Estos síntomas, como decíamos al principio de este artículo, son la trampa que nos pone nuestro cuerpo para que optemos por volver a encender un cigarrillo y dejar de sufrirlos, pero realmente cada vez que se añade un nuevo síntoma es una batalla ganada, significa que vamos por buen camino y nuestro cuerpo está intentando que volvamos por todos los medios posibles pero debemos resistir porque pronto se le acabarán las armas y habrá perdido la batalla y la guerra.


  Quienes deciden dejar de fumar conocen de antemano los dos efectos colaterales que “sufrirán inmediatamente”, unos efectos a los que se les ha dado gran publicidad y habría que preguntarse quién les ha dado esa publicidad, pero como eso ya sería entrar en conspiraciones mundiales lo dejaremos para otro artículo. Así que volvamos a los efectos colaterales, entre ellos están el “malhumor” y “aumento de peso”.


  Lo primero que hay que saber es que no está demostrado que obligatoriamente haya que sufrir estos dos síntomas, y lo segundo tendríamos que plantearnos el motivo de los mismos en caso de padecerlos.


  El malhumor es una reacción de nuestra adicción emocional, pero desaparecerá al mismo ritmo y tan rápido como desaparecerá la nicotina de nuestro cuerpo, es cuestión de un poco de paciencia y unas dosis de buen humor y sobre todo, tener la mente distraída en otras cosas.


  El malhumor es una reacción de nuestra adicción emocional, pero desaparecerá al mismo ritmo y tan rápido como desaparecerá la nicotina de nuestro cuerpo, es cuestión de un poco de paciencia y unas dosis de buen humor y sobre todo, tener la mente distraída en otras cosas.

  • A las horas de dejar de fumar nuestro cuerpo ya nos está diciendo que falta algo en nuestro organismo, le falta gasolina.
  • Tras 24-48 horas, aparece la irritabilidad y la ansiedad, suele durar unas seis semanas, pero a partir de la sexta semana disminuye claramente y en el octava casi no hay síntomas.
  • Hasta la sexta semana, se produce la prueba de fuego, el síntoma más importante, “el “craving” o deseo irrefrenable de fumar. Hay que ser fuerte y pensar en todo lo bueno que vamos a tener por dejar de fumar.
  • Desde la sexta a la duodécima semana, podemos sentir algo de desánimo o tristeza, nuestro cerebro sigue queriendo nicotina, pero si lo sustituimos por paseos por la naturaleza y ocio, que nos reporte sensaciones agradables el cerebro dejará de insistir.
  •  Desde los tres a los seis meses, el síndrome de abstinencia ha desaparecido y el fumador se acostumbra a vivir sin fumar.
  • A partir del sexto mes, el fumador puede considerarse exfumador y estará superado.

  Sólo con pensar en los beneficios hace que valga la pena dejar de fumar:


  Una hora después de fumar nuestra tensión arterial baja y la frecuencia cardiaca se normaliza. Pasadas ocho horas, los niveles de monóxido de carbono y oxígeno en la sangra también se normalizan. Pasadas 48 horas, comienza a notarse la diferencia en los sentidos del gusto y el olfato que irá en incremento durante las siguientes tres semanas. A la sexta semana se nota una clara mejor en la capacidad pulmonar y la piel recupera la elasticidad y brillo natural que había perdido a causa del tabaco. Al tercer mes ya se ha recuperado por completo el sentido del gusto y del olfato y los cilios de los pulmones se han regenerado, mejorando aún más la capacidad pulmonar. A partir de los seis meses disminuye de forma importante el riesgo de padecer angina de pecho o un infarto de miocardio. Todo ventajas la verdad.


  Existen muchos métodos para dejar de fumar, hay de todos los tipos y de todos los colores, pero nosotros siempre buscamos lo último en terapias y os presentamos algo muy interesante.


  El tratamiento PSICOLASER, un equipo formado por psicólogos/as, técnicos en tratamientos láser y nutricionistas que combina el apoyo psicológico con las terapias de acupuntura láser resultando muy eficaz para distintos tipos de adicciones y trastornos.


  Para superar la dependencia psicológica, emocional y social de la adición al tabaco, las sesiones comienzan con una completa evaluación del grado de motivación y compromiso para dejar de fumar y del nivel de adicción del fumador.


  Posteriormente, el tratamiento láser consiste en 3 sesiones. Una primera sesión de 90 minutos donde se llevan a cabo las evaluaciones anteriormente mencionadas y una segunda y tercera de aproximadamente de una hora, donde mediante estimulación con el láser, se incide en determinadas áreas del cuerpo relacionadas con el deseo de nicotina.


  El cuerpo se relaja y se aumenta la secreción de endorfinas (proteína que regula el estado del ánimo). Este aumento de endorfinas es lo que hace que desaparezcan los habituales síntomas de abstinencia cuando se deja de fumar.


  El éxito del tratamiento llega a un 90%, pero aún así, PSICOLASER realiza una sesión de refuerzo gratuita durante el primer año. Y confían tanto en que se van conseguir las metas con este método que dan un año completo de garantía. Si durante ese año la persona necesita una sesión de apoyo, te la ofrecen sin coste adicional.


  La terapia láser es totalmente indolora, agradable y sin efectos secundarios.


  Para más información www.psicolaser.com


 
 
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