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EL LÍMITE DE LOS SUEÑOS

Por María José Pérez

 

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  Después de la importancia puesta en los sueños por hacer realidad, de creer en ellos con fuerza o de la magia de los mismos. ¿Cómo dejar atrás la comunicación directa entre estos y nuestra alma, entre la mente y el inconsciente consciente? sin olvidar los mensajes que a través de ellos podemos descifrar, la importancia de hallar su significado, pero también, la serenidad al exponerlos sin inquietarnos, cuando son oscuros o perturbadores…


  Y entonces, añadimos aquello de; los sueños, sueños son, o ¿no?


  A través de nuestro centro psíquico, de la parte del cerebro más conectada a nuestra espiritualidad, podemos salir al encuentro de nuestros anhelos, deseos o inquietudes, o simplemente, aunque pueda convertirse en un aparente temor por esas pesadillas que nos puedan acompañar, los sueños siempre son constructivos, guías de la mente humana en constante comunicación con el resto de nuestro cuerpo. Las personas más sensitivas lo saben, un sueño suele esconder una clara información de nuestra senda en la vida, nos muestra el camino a seguir, nos enfrenta a nuestros miedos o refleja estados del ser que tenemos que superar. Por medio del soñar, se abre la puerta a una franja de la imaginación llena de realidad que poner en práctica en nuestro día a día.


  Después de muchos estudios y conocimientos sobre lo que los sueños pueden transmitirnos, son varios los libros escritos sobre los significados de estos en la conciencia humana, por tanto, valerse de uno de esos manuales, suele ser un buen reclamo a las inquietudes nocturnas o de cada ratito de siesta que pueda aparecer en nuestro mundo interior, una vez entrada en relax la mente y echadas las persianas que cubren nuestros ojos…


  Así es como; navegando por los mares de la ensoñación, nos adentramos en el “Universo Freud”, el pionero en intentar comprender el estado en que el ser humano yace muerto temporalmente en vida.


  Sigmund Freud, fue uno de las personas más influyentes y relevantes en el desarrollo del pensamiento durante el siglo XX. Mostró al mundo la novedosa teoría de que nuestras mentes, guardan recuerdos y emociones en nuestro subconsciente, cambiando de esa forma, la manera de estudiar la mente humana…


  Todas aquellas terapias conocidas a día de hoy, basadas en la influencia de traumas de la infancia o problemas emocionales de la raza humana, se originaron de su mano.


  Freud, estaba convencido que las emociones vividas y escondidas en nuestra parte del subconsciente, salían a la superficie a través de los sueños… hacerlas conscientes, aceptarlas y recordar fragmentos de estos, podían ayudar a destapar las emociones y los recuerdos enterrados. A lo largo de su obra más conocida; “La Interpretación de los Sueños”, éste utiliza sus propios sueños como ejemplos para demostrar su teoría sobre la psicología de los mismos. Él distinguía entre el contenido del sueño "manifiesto" o el sueño experimentado al nivel de la superficie, y los "pensamientos de sueño latentes", no conscientes, que terminan expresándose a través de su lenguaje especial.


  Para este estudioso de la mente humana más allá de la vida consciente, todos los sueños representan la realización de un deseo por parte del soñador, incluso los sueños tipo pesadilla. Hay sueños negativos de deseos, donde lo que aparece es el incumplimiento del mismo y para esto, él estaba seguro de poder encontrar todas las explicaciones. Freud representó aquellas primeras teorías en relación a la naturaleza de la psicología de sueños inconscientes, la importancia de las experiencias de la infancia, el lenguaje "hieroglífico (la señales que nuestra mente nos muestra a través del soñar)” de los sueños y el método que él llamó; "psicoanálisis”.


  Como maravillosa consecuencia de sus estudios, mostró al mundo la importancia de encontrar significado a lo soñado como forma de ayudar e interpretar nuestro siguiente paso a dar, superándonos y evolucionando en nuestra vida para sacarle mucho más sentido a la misma, comprendiendo que todo sueño es interpretable, es decir; puede encontrarse su sentido y con ello, la clave para la realización de cada individuo.


  Sin que como estamos acostumbrados en esta sociedad, tan siempre llena de prejuicios desde la existencia de la misma, fuese cuestionado, ridiculizado o puesto en cuarentena… aún así, el tiempo le ha dado la razón y en la actualidad, son muchos los que han tomado el relevo de las teorías que Sigmund nos dejó y otros tantos, los que han seguido experimentando y ayudando al resto a hacer de nuestras pesadillas, un reclamo a la esperanza. Obras literarias como; “El gran libro de los sueños” de Emilio Salas, una magnifica guía, que nos muestra las claves para interpretar o canalizar aquellos mensajes que recibimos mientras dormimos.


  Y es que soñar, es una de la maravillosas formas en la que nuestra alma nos cuenta como se encuentra, nos reclama atención cuando nos olvidamos de ella, o nos regaña mediante pesadillas, advertencias claras de que algo no estamos haciendo bien, toques del subconsciente para liberarnos de algo que no nos deja seguir o necesidad de superar, todo aquello que nos atormenta. Tras las ondas cerebrales recibimos un mensaje subliminal que será nuestra labor interpretar y comprender, para ponerlo en práctica con buena letra. Pero también, nuestra alma nos agradece cuando la cuidamos y enriquecemos, devolviéndonos la imagen de esos bellos deseos por realizar, para motivarnos y sentirnos más cerca de ellos.


  Y es que; mientras descansamos, nos seguimos llenando de información divina y una vez más, entendemos lo que somos. Y nuevamente, nuestra magia es la llave que abre todas las puertas…


 
 
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