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PÁJARO CANTOR - CAPÍTULO 1

Por Nicolasa

 

 

El ser humano adentrado en el interior de sí mismo, percibe la presencia del alma,  así bebe de la fuente de donde emana  su propia y sabia herencia.

 

 En un día ya lejano, y con un poema, dio comienzo el íntimo diálogo mantenido con la Voz, a veces huidiza, y siempre misteriosa, que oigo en mi interior. Voz a quien considero mi  Guía y Maestro desde aquel preciso instante en que se inició mi nuevo aprendizaje, a través de la grata melodía con que respondió a mis preguntas y yo me siento su humilde alumna. Ahora, aunque sigo ignorando si la forma de emprender mi inusual y deseada comunicación acaeció aquel día de la manera más acertada, es así como surgió, al empezar a perder el miedo de adentrarme en mí misma.

 

 Este aprendizaje es el que quiero compartir contigo, amado lector, a través de mis inquietudes literarias, con ánimo de que también te pueda servir a ti, si en algún momento tuvieras necesidad de esta ayuda para armonizar en algo tu vida.

 

Dejo a tu sabio criterio, él poder discernir, comprender, aceptar o rechazar el significado de cuanto para mí es verdad, toda ella basada en mis propias vivencias, en los poéticos pensamientos y en los diálogos con la Voz oída en mi silencio...

 

        El día en que conscientemente comenzó aquel inusual diálogo, dije:

 

       “¿Por qué tiemblas, Pájaro Cantor
       al oír el menor sonido,
       y te estremeces asustado
       mientras paseas solitario 
       por las avenidas de mi mundo interno?.
       ¿Será porque en tu aparente juventud
       manifiestas tener endebles las alas,           
       y piensas que en una emergencia            
       te puede faltar de improviso
       la pericia precisa para elevarte
       sin  incertidumbre en los vuelos?.          
       O, ¿es mi imaginación quien así me lo hace creer?.

       Ven, ven a comer pan de mi trigo,
       Pajarillo volador de los caminos.
       Ven que para ti lo voy esparciendo
       a lo largo del sendero,
       confiando en que feliz vengas conmigo
       decidido a comerlo.

       Ven, que yo extenderé las semillas de mi aroma,
       lo mismo entre las rocas del suelo
       que entre los amigos vientos,
       y tú, morador de mi templo,
       is te manifiestas como esencia que eres,
       esta siembra la recogerás en mi amanecer,
      y la esparcirás con los trinos de tu voz,   
       en los profundos surcos de mi campo.

       Por campiñas, prados, montañas y llanuras
       se albergarán los mensajes de tu cantar,
       junto con el sonido de tu insondable misterio,
       al tiempo que para la perpetuidad
       dejarás impresa,
       hasta en el eco del silencio,
       la fortalecedora vida
       desprendida de tu mágica  Presencia.

       Si tú me inspiras,
       mi pluma esparcirá al viento
       tus luminosos mensajes,
       cuando con tus gorjeos entones,
       en el seno de mis entrañas,
       las notas de tu original canción.

       Ven. Ven, amado pajarillo, volador de los caminos,
       ven a mecerte en el vaivén de mis sentimientos,
       en ellos encontrarás amor y cobijo
       para cumplir tu maravilloso destino.
       Ven, ven a componer conmigo bellísimos versos
       creados entre inspiraciones y sueños.
       Así, compartiremos juntos la musicalidad desprendida
       de la lírica poesía”.

 

       SILENCIO...

 

 

  Por réplica, en esos momentos solamente obtuve el silencio de mi Pájaro Cantor; como diciéndome que todavía necesitaba silenciar más mi mente y dedicarle  más atención y amor a su presencia, para poder oír claramente sus mensajes, consejos, o recomendaciones. Ya que, sólo de esa manera se podría entablar la íntima comunicación requerida para crearse un directo  diálogo de preguntas y respuestas entre ambos.

Con ese silencio contestó ampliamente a mi requerimiento.     


 Tiempo después, y mediante el paso de los días, las concretas y directas preguntas y respuestas entre mi Pájaro Cantor y yo, empezaron a sucederse, hasta combertirsen para mí, en sus entrañables enseñanzas.

A partir de ahí, él me recomendó, y lo sigue haciendo, que hable también al corazón de otros seres humanos; y por ello ahora intento hacerlo mediante mi humilde trabajo literario. Cuando no lo hago escuchando en silencio las palabras del entorno, ofreciendo una sonrisa donde sea necesario brindarla, o de las mil formas que entiendo se puede ofrecer belleza en cada instante del día, tal y como me sea inspirado o me nazca hacerlo. Dada mi necesidad de ser yo misma en todo momento y de querer compartir la hermosura que a veces puedo sentir dentro y fuera de mí.


-- Escribe - me ha dicho mi Pájaro Cantor.

-- Escribe cuanto te nazca del alma y ofrécelo al viento, a las estrellas y los sueños, al cantar de las miradas que busquen respuestas en el resplandor del día, y a la nube oscura que derrama su lluvia en el fulgor de la tormenta.

 Escribe para la quietud del pensamiento, para la danza del movimiento y la sonrisa de la brisa. Así, tu corazón se sentirá identificado con su  amoroso y ya viejo latir, el cual desde tiempo inmemorial viene palpitando al unísono con infinidad de otros amantes corazones que, igualmente, dan vida  a otros seres humanos que van contigo en un abrazo de hermandad.

 Muchos hermanos vais entrelazados con lazos de amor, en espera de que determinados estímulos os ayuden al íntimo despertar de vuestro largo sueño. Sueño en gran parte entretejido con incomprensiones y suspiros, cuyo despertar hace a los hermanos ser buscadores de la unidad, ya sea consciente o inconscientemente.

Durante años, mucho me han hecho meditar estas palabras.
Indescriptibles y diferentes planteamientos han ido surgiendo en mi mente, tras comenzar a darme cuenta, de que, poco a poco, nuevas sensaciones estaban desde hace tiempo tomando forma en mi consciente, y ahora, de manera inesperada, quieren manifestarse abiertamente.                        

Con anterioridad a haber tenido las inusuales y profundas experiencias que viví durante años, yo no hubiera imaginado cómo del mundo interno del ser humano pueden surgirle en la vida cotidiana, nociones o planteamientos filosóficos no estudiados en los libros de los hombres. Ni haber sido tampoco adquiridos externamente de la enseñanza aportada por costumbres, entorno, o cultura.

Ha sido a raíz de haber podido comprender mejor que, los seres humanos somos unos desconocidos incluso de nosotros mismos; y tras analizar algo de cuanto sucede en el entorno y me sucede a mí, cuando he percibido la necesidad habida de despertar, cada uno en el momento oportuno, mucho del saber que llevamos dormido. Aunque sea muy lentamente, y ello nos cree al principio, y quizás también después, nuevas dudas.

Intuyo que si las personas nos pudiéramos conocer más profundamente sabríamos con mayor claridad quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos en el viaje de la vida. En el cual, y en determinados momentos, se nos plantean infinidad de interrogantes; sufrimos confusiones, dudas o espejismos, por cuyo motivo se derivan grandes influencias que muchas veces nos condicionan de forma limitante. Hasta no advertir la negatividad que todo ello conlleva, y ser capaces de desarrollar la fuerza de voluntad y amor suficiente para enmendar cuanto sea necesario para mejorar el estado personal.

Al llegar al punto de comprensión en el cual se quiere trabajar por el propio bien y el colectivo, cuánto se ha de seguir investigando o analizando, interna y externamente, las manifestaciones de los hechos surgidos de forma natural en el trascurso del diario vivir. De ese modo se va entendiendo mejor aquello que nos sucede, a veces tan incomprensible, penoso o agradable, mas siempre enfocado a traernos aprendizaje en el particular proceso evolutivo.

Cuando  se vaya entendiendo que todo en nuestra vida está relacionado, hilado y sintonizado con el pasado, el presente, y los efectos producidos por las causas creadas en el individual comportamiento, tendremos mayor aceptación de las circunstancias aparentemente negativas que nos pueden acontecer. Al saber que la mayoría de ellas son generadas por nuestros pensamientos y deseos, más o menos persistentes, conocidos, acertados o errados; asimismo por las necesarias lecciones que hemos de aprender, por la ignorancia tenida, o por los defectos propios que hemos de transmutar mediante la luz de la comprensión.

Como aún no tengo claro muchos de estos conceptos, y a ello se suma mi inexperiencia en exponer literariamente mis planteamientos psicológicos poco fáciles de definir, por estar basados la mayoría de ellos en hechos que me acontecen, inexplicables hasta para mí misma. Cuando oí decir a mi Pájaro Cantor que escribiera cuanto me nazca del alma, me planteé el dilema de qué decir, y cómo hacerlo, si mi mayor deseo es transmitir amor a los corazones. Además de hablar de otros variados temas surgidos diariamente de las necesidades observadas alrededor, y eso no siempre lo puedo manifestar fácilmente, por no poseer suficientes palabras para describirlo.

Con todo este amasijo de ideas y pensamientos en la mente, y sin saber cómo redactar claramente mi sentir, le pregunté a la Voz interna:    

--¿Cómo he de escribir?,- y en el acto me respondió.

--De  la manera más sencilla y clara posible.


Entonces, reflexionando, nuevamente me dije a mí misma:

Para intentar escribir como me nace hacerlo, me será necesario transformar mis razonamientos y observaciones en líricos poemas y claras ideas, además de apoyarme en las alas de la inspiración; sólo así podré crear la sincera poesía y prosa que los rasgos de mi espontáneo decir me alienta a expresar.


 De forma natural y sincera quiero dejar gravados mis pensamientos actuales, con la esperanza de que mis palabras también puedan servir, en algún momento dado, de humilde orientación a mi propio entendimiento y al de alguna otra persona que conecte con mi manera de pensar. Si acaso me es posible conjugar armónicamente vocabulario, percepción y sentimientos.                                              

Mis ganas de querer compartir lo poco que sé, emanan de lo más profundo de mi ser. Y los alientos percibidos de infinidad de maneras me inducen a expresar el amor brotado de mi conmovido corazón. Desde cuando me he detenido a observar, atentamente, lo mismo a un niño que empieza a aprender, como a una niña que prolonga su saber. A una anciana viviendo en soledad, como a otra acompañada. A un anciano acumulador de muy diversas experiencias, como a otro con mínimo desarrollo cultural.

He observado repetidamente a los jóvenes cuando comienzan a descubrir el sentido de la vida, y a otros que ya creen saberlo todo. Igual a las madres que aman y se afanan en hacer el bien de noche y día, como a esforzados padres

cuando trabajan. A mujeres que se sienten incomprendidas o dominadas, y a hombres inconformes de su suerte. Con la misma atención he observado a los cónyuges de algunas parejas unidas, como a otros que por indecibles motivos se separan.

Todo este análisis me ha llevado a la profunda conclusión de que necesariamente un inmenso colectivo humano ha de desarrollar la comprensión, la generosidad y el amor altruista, si queremos atraer energías positivas que curen  incontables heridas en el seno de la dolorida humanidad.


 Aunque haya tan gran desigualdad económica, cultural y socialmente entre las naciones del mundo, la gran mayoría de los seres humanos, en esencia y sin distinción de raza ni creencias, tenemos muy parecidas carencias internas, alegrías, sufrimientos, ilusiones, esperanzas y anhelos; si bien, en distinto grado.


 Entre todos los aspectos psicológicos que he analizado, me llama poderosamente la atención el observar la gran necesidad que tenemos infinidad de personas de desarrollar la autoestima y la seguridad en nosotros mismos, por muy distintos motivos. Dada la gran inseguridad que venimos padeciendo muchas gentes; producida ésta a causa de haber alimentado en las mentes, y durante un largo periodo del trascurso de la vida, indescriptibles miedos o ansiedades, y asimismo sentimientos de culpabilidad; posiblemente producido todo ello por carencia de adecuada enseñanza, de amor, apoyo o benevolente comprensión.


 Infinidad de veces la sensación de culpa personal  bloquea los solidarios pensamientos, e impide amarnos lo suficiente a nosotros mismos, tanto como amar a los demás, por no saber, o no querer profundizar en los aspectos psicológicos de nuestra vida, para modificar todo cuanto nos pueda impedir liberarnos de la angustia de culpabilidad; lo cual se puede hacer una vez entendido que siempre sobrará tiempo para todo, y por lo tanto, hay, y habrá, posibilidades inagotables para reparar cuanto se crea oportuno.

Igualmente puede haber desequilibrios o crisis mentales o emocionales, debido a sufrir impaciencias, influencia del temor, o por la falta de confianza y fe en uno mismo o en otras personas. Afectando más esta negatividad si no se acepta comprensivamente que podemos ser influidos por ella, o no se percibe hasta el grado que su oscuridad nos puede llegar a perjudicar. De ahí se entiende la presteza con que hemos de amarnos y valorarnos en su justa medida de equilibrio, a fin de no envanecernos ni menospreciarnos, pero sí querernos a nosotros mismos tanto como a los demás.

Al querer armonizar el discurrir de nuestra vida hemos de analizar atentamente los actos a realizar en el presente. Cuáles son los inmediatos objetivos, si los hay, y si no crearlos de forma que sean positivos para nosotros y para los demás, y ser conscientes de la responsabilidad contraída con todo cuanto creamos y hagamos.

Si por alguna causa persistiera la sensación de culpabilidad es imprescindible y conveniente dejar de culparnos, una vez comprendido que en cada momento hicimos o hacemos lo mejor que pudimos o sabemos, siempre acorde al punto evolutivo en el cual se halla nuestra conciencia y la búsqueda de la felicidad que tenemos.

Aunque en esta búsqueda nos hallamos en alguna época desviado del buen camino, o equivocado de labor, siempre hay oportunidades de aprender a discernir lo falso de lo    verdadero y poder retomar otra nueva línea a seguir en donde comportarnos más  acertadamente.

A medida que se aprecia la importancia de enmendar los resbalones o flaquezas que se hayan podido tener, éstas se van rectificando con benéficas acciones. Una vez fortalecida la buena voluntad de querer romper cadenas esclavizantes; así deja uno de atormentarse por haber errado, y se descubre que buena parte de esas dolorosas o desfavorables equivocaciones en algún momento nos han servido, o nos pueden servir de gran escuela, para ser más prudentes al andar y al estar sentados.

Mientras las vibraciones del amor auténtico no armonicen los pensamientos y pacifiquen las conciencias, la comunicación habida entre las personas no producirá el entendimiento y la paz requerida para facilitar la buena convivencia.   

Amando la paz las personas bienhechoras, y trabajando por ella, la paz va reinando en cada corazón que la crea, al tiempo de ir esparciéndose por todo el planeta.

Brindando sincera amistad, los verdaderos amigos surgen al camino para aportarnos compañía y estima; y en cuántas ocasiones llenando con su sinceridad y buen hacer el vacío que a veces produce el distanciamiento o marcha de seres estimados, por las incomprensiones de otros, o por las duras encrucijadas del largo peregrinar de la existencia humana.

Colaborando en dulcificar el entorno que nos rodea, la vida personal y familiar se va transformando progresivamente en un ambiente arropado de mayor confianza y seguridad entre la mayoría de los miembros que lo componen.

Conocer siquiera parte de la necesidad de comunicación social, las carencias afectivas y alimenticias habidas en la humanidad; practicar la caridad de dar desprendidamente cuanto se pueda compartir, y escuchar con atención a los demás, así como a la propia demanda interna, ayuda a uno a realizar el trabajo cotidiano con mayor serenidad y agradecimiento por los bienes recibidos; en esta época de la historia de la raza humana que en la vida de muchas gentes abunda la escasez en muy diferentes índoles, a pesar de haber tanta abundancia de bienes en toda la Tierra.

Si uno se conciencia de que todo nos afecta a todos, y se procura compartir parte de los propios bienes, de mil formas trabajados o regalados, se percibe de inmediato cómo la convivencia familiar y las relaciones laborales o sociales van transformándose cada vez más palpablemente en un trato placentero.

En ese clima de concordia la soledad deja de ser, al sentir uno que nunca estamos solos en la vida, aunque sepamos que solos hemos de avanzar por el itinerario del propio destino, y no siempre se encuentren al lado las personas que se añoran.

    Observar y analizar durante años la sicología de las personas, me ha servido para conocer vivientes musas de  inspiración. Musas eficaces y anhelantes que en silencio me piden una y otra vez atención a sus llamadas. Musas agraciadas a quienes quiero responder con el lirismo de mi alma, para transmitirles alientos y confianza con mis palabras.
Palabras que  hoy dicen: 

 Corazones amantes con quienes me siento unida, desde cuando mis entrañas me alientan a amaros y a sentiros como partes de mí misma.
Hermanos y hermanas mías, allá donde quiera que estéis, a través de este “Pájaro Cantor” creado amorosamente, una y otra vez oiréis mi voz diciéndoos: 

OS AMO A TODOS.


 Todos, todos sois mis queridos hermanos, y a todos os dedico estos pensamientos que para vosotros dejo escritos. No creáis que por emborronar cuartillas, sino porque mi razón, mi poesía, y toda la inspiración tenida en lo más profundo de mi ser, ya sea venida de dentro o de fuera, me alientan a ponerle alas a mis sentimientos que aman con amor de madre y hermana.

Tened esto en cuenta, si acaso estos escritos os valieran de algo en un momento dado. Pues en cada una de mis palabras intento transmitir parte de mi alma, la que a vuestro lado estará siempre que haga falta.

Mi decir, lo mismo puede ser cuna de poesía que bálsamo para una herida. Entrañas volando al viento, u optimismo vibrando de amor; cuando vaya expresando el sentir que me inspira todo herido corazón, o redacte los mensajes y consejos recibidos de mi  Pájaro Cantor. A quién en este preciso instante voy hacerle unas preguntas con la intención de que las podáis leer y analizarlas conmigo.


Estas son esas preguntas:


--¿Eres Ángel inmortal?, ¿moras en mi corazón?, ¿cómo te llamas?. ¿Eres la Voz del Silencio?. ¿Eres la melodía de mi sentir?. ¿Eres el sonido de la intuición?, ¿o eres un Pétalo de la inmensa Flor que puede ser el Todo, es decir, Dios?.
¿Dónde te adentras en los confines de mi alma?. ¿Dónde has ocultado la inmensidad de mi pasado, para que aún sabiendo yo de su existencia no me conozca quién soy?.


-- Muchas son tus preguntas, – me contesta - mas trataré de responder a cada una de ellas como mejor pueda ayudarte a conocer cuanto quieres saber, si eres capaz de interpretar el simbolismo con el que a veces voy a responderte.
Mi nombre todavía no te encuentras preparada para conocerlo, mas eso poco ha de afectarte en tu diaria labor, ya que para realizarla con el amor y desinterés requerido por toda buena obra, sólo has de ocuparte de aprender cuanto el proceso natural de la vida te proporcione. Así como del trabajo diario que precisas atender, sin preocuparte por detalles sin importancia.
Si hubieras de realizar en esta existencia alguna labor humanitaria a mayor escala, para la cual necesitaras saber quién eres, adentrarte en tu fondo, o disponer de distintos medios para crearla, todo cuanto precisaras lo irás recibiendo en su debido momento. Como regalos enviados desde el cielo, como recompensa al solidario trabajo que pudieras realizar, o según fuesen tus necesidades de servicio y las de las personas que precisaran tu atención.


--Perdona, amado consejero, si me he excedido al preguntarte como lo he hecho, guiada quizás por mi impaciencia, quien posiblemente me ha inducido ha hacerlo de esta manera.


--Todo ser que está dispuesto a mejorar su entendimiento y con ello ayudar a los demás a mejorar el suyo, con el fin de desarrollar un más noble comportamiento colectivo, poco a poco se le aclaran las ideas con la luz de la intuición, se amplían sus dotes de observación y aumenta su capacidad comprensiva, con lo cual puede ayudarse y ayudar a otros de una forma más fructífera y verdadera.


--Si consideras más apropiado no continuar preguntándote; sin dudarlo silencio mi pensamiento y dejo a tu criterio el modo y momento de seguir respondiendo a mis últimas preguntas. Y si tú también prefieres silenciar tus respuestas para darme a beber de tu “agua” en otros momentos en que igualmente tenga sed de saber, contenta lo acepto.


-- Cómo no seguir contestándote, si percibo claramente tu necesidad de comprender muchos de los temas que te planteas, cuando las dudas o las confusiones tratan de afectarte.
Me preguntas si soy la Voz del Silencio, por no haber saber que Ella se manifiesta con los vocablos, Amor, Voluntad y Sabiduría.  
La voz del silencio tal y como hasta ahora la has entendido, no es sino la comunicación o puente establecido entre el subconsciente y la mente del pensador que quiere purificar al mayor grado posible su alma.
Tú, como cada persona que quiera evolucionar espiritualmente, has encarnado una vez más en la Tierra para desempeñar una digna, pero no fácil labor solidaria.
La llamada de la solidaridad conlleva gran prestación de servicios para quienes libremente queráis trabajar en ello sin decaimiento, por más dura que a veces sea la carga a llevar. No obstante, de manera progresiva, cada uno al propio ritmo, iréis avanzando en el Sendero iluminado, en el cual encontraréis la justa y divina recompensa.
Sendero en el que poco a poco iréis sintiendo un más iluminado estado de conciencia, a medida que se os pueda manifestar el Ser interno o YO Superior, como prefieras llamarlo. Cuya benefactora influencia y orientación aporta inmensos bienes a la persona humilde, valiente y sabia que no le importa esforzarse altruistamente cada día de su vida en trabajar por el bien colectivo y en equilibrar sus extremos.  


--Te ruego me expliques lo pasos a dar en el benéfico proceder, no sea que queriendo hacer el bien me equivoque, por no hacerlo de forma apropiada, y de ello se deriven negativas consecuencias.


--Aprovecha todos los momentos de la vida para hacer todo el bien posible de manera coherente, con imparcial discernimiento e inteligencia, a fin de no caer en nefastos fanatismos ni atrayentes espejismos portadores de tristes apatías.


--¿Cómo reconocer la verdad de cada lección que aporta la vida en medio de la confusión creada por la ignorancia o las irreales apariencias?.


--Para el alma del ser humano hay muchas y complicadas trampas o pruebas  diseminadas a lo largo del Sendero. Pruebas que necesariamente ha de superar en su individual peregrinaje, si así lo requiere el propio albedrío y se lo permite el desarrollo espiritual de la misma persona. Cuando ésta ya piensa asiduamente en avanzar evolutivamente pese a los obstáculos del camino, y permanece atenta a la verdad contenida en el mensaje o lección de cada experiencia cotidiana.
Es así como va aprendiendo a discernir entre el bien y el mal, entre lo falso y lo verdadero, entre lo brotado de dentro y lo que viene de fuera.
Si en vez de mantenerse firme en su amorosa voluntad de trabajar por el bien y conocer la verdad, la persona se deja influir por la indolencia, en mayor o menor grado, puede aprisionar a su alma, quedarse estancada, o incluso hacerle retroceder en su necesario avance.


--¿A qué puede ser debido la facilidad con que la negligencia nos puede afectar?.


--Unas veces por causa de los espejismos o fanatismos tenidos, otras debido a los amarres  esclavizantes de la ignorancia, del egoísmo, las orgullosas inclinaciones o tendencias ambiciosas e innecesarias, además de otras muchos motivos que sería muy largo de enumerar.
Cada persona ha de descubrir por sí misma las causas motivadoras de su propia inarmonía, principalmente debida a sus defectos en vías de ser purificados, para no sufrir por ellos nefastas consecuencias; pues cada ser humano va bebiendo de la copa que va llenando con los efectos derivados de su pensar y hacer.


--Tú sabes de la dificultad de poder superar las pruebas y el decaimiento, cuando hay falta de voluntad y fe en las propias fuerzas.


--Al comprender por propia intuición que hay grandes ayudas divinas prestas a amparar y fortalecer a quienes se afanan en mejorar las relaciones humanas, y trabaja por merecerlas, la persona empieza a percibir que pese a las trabas encontradas en el vivir diario, se le allana el camino a seguir y comienza a vislumbrar una pequeña o gran luz que le sirve de guía. A partir de entonces ya no se siente nunca sola, pues con mayor
claridad entiende las cosas para avanzar espiritualmente, aunque ello le cueste gran esfuerzo o sacrificio. De esa manera va dejando de preocuparse tanto por la solución de los problemas, y tiene mayor fe en sí misma y en el poderoso auxilio divino.


--¿Cómo se puede acrecentar esa fe?, --le  sigo preguntando a mi consejero interno. 


-- No le bastan los superficiales deseos de mejorar la fe o el comportamiento cotidiano a la persona, ni tampoco unos prometedores conocimientos para modificar las activas y resbalosas tendencias del inconsciente. Hacen falta años y años de trabajos esforzados, querer conocerse interiormente, además de amar sin condiciones día tras día, para ir iluminando las sombras del alma, las cuales impiden desarrollar la verdadera fe basada en la intuitiva comprensión. Sombras producidas, entre otras causas, por la irreflexiva vanidad, los excesos derrochadores, la incomprensiva ignorancia, o el envenenador rencor, además de otros bajos deseos cuya dominación ejercida en la persona le impiden a ésta ser libre de sus cadenas. Igualmente le impiden poder elevar los vuelos de los pensamientos a planos más elevados, y de esa manera contactar con su parte más pura, donde las preguntas tienen verdaderas respuestas y puede gozar indefinidamente de las más increíbles maravillas, hoy impensables para ti.


-- Gracias. Gracias Voz amada. Gracias por tus sabias respuestas, las cuales me pueden servir de llave para abrir mi puerta interna  por donde algún día se me pueda manifestar la  amorosa Presencia.
Dime cómo llamarte, a fin de que cuando te nombre sepas que es a ti a quien pido ayuda, consejo y enseñanza para no equivocar tanto mis pasos.


--Sigue llamándome, Pájaro Cantor, como así lo haces desde hace años, pues de esta forma me siento nombrado de modo entrañable. Cada vez que así me nombres oirás en el silencio mi respuesta, a través de la cual te transmitiré cuanto sea apropiado expresar, con el fin de que tu capacidad perceptiva pueda descifrarla y transformarla en pensamientos, los cuales en su gran mayoría se han de convertir en sinceras palabras.


--Gracias otra vez. Mil gracias te doy, y no lo haré bastante, por escucharme pacientemente y responderme con amplio y claro razonamiento a mis incontables preguntas.—Le he dicho a mi tranquilo oyente.—Y ahora si no es demasiado pedir, te ruego que me expliques algo más quién eres.


--¿Qué palabras podrían esclarecer tu demanda de saber, si ha de ser la intuición quien progresivamente te lo haga comprender. No obstante, seguiré describiéndote otros pormenores que ya puedes conocer, si sabes interpretar acertadamente mi mensaje. 
Me has preguntado si soy tu melodía, por no haber advertido aún que yo soy parte de ti y tú de mí, por lo tanto somos  uno vibrando con el sonido del amor y la Energía de la Vida.
Melodía hay en todo el Universo, en cada ser humano y en cada reino de la Naturaleza, aunque sea a mayor o menor escala armonizada con las notas claves universales.
Ni el mínimo pensamiento, ni el más escondido acto dejan de crear compases de notas peculiares; y cuando éstas no son acordes con la sinfonía del Cosmos crean alteraciones que repercuten inconvenientemente, primero en quien las crea y después en el gran conjunto de la creación.
Por ello has de procurar componer hermosas estrofas con tus pensamientos, palabras y comportamiento, para que esas notas organizadas vayan sanando tu cuerpo y embelleciendo tu alma, y puedas sentir asiduamente tu propia y original melodía.—Sigue diciéndome la inspiración venida de no sé dónde.


-- Gracias por hablarme como lo haces, y gracias por las explicaciones de tus respuestas.


--Me has preguntado igualmente si soy un Pétalo de la inmensa Flor Divina. Claro que lo soy, como lo eres tú y todo ser de la creación.
Presta cuidadosa atención a cuanto sucede dentro y fuera de ti, así percibirás, entre otros, tu privado aroma, gozarás de tu original fragancia y sabrás que, como cada ser humano, eres flor de mil pétalos además de un pétalo de la cósmica Flor.


--Quisiera no confundirme al transmitir con palabras habladas o escritas cuanto te oigo decir en el silencio de mi pensamiento, si a veces tu mensaje escapa a mi capacidad de comprensión; por ello de nuevo te pido, Pájaro Cantor, me dejes oír claramente tu voz, y me especifiques más detalladamente eso de que entre todos y todo formamos Uno.


--Hay Leyes en el Universo, de las cuales poco a poco irás oyendo hablar de ellas y aprendiendo parte de su significado. Será así, a fin de no atiborrar tu mente con informaciones y conceptos a los cuales no estás habituada, pero que se requiere conocer en todo estudio profundo, sí hay demanda interior de saber la importancia de la Unidad. Por ello te recomiendo paciencia y no dudar de que en el transcurso de nuevas conversaciones irán surgiendo los temas apropiados para ampliar las definiciones concretas que te especifiquen más cuanto vayas estando capacitada para entender. De momento sólo voy a contestarte a la anterior pregunta sobre si me adentro en los confines de tu alma donde no puedes verme.—Me dice serenamente mi voz interna, antes de continuar hablándome de forma poética.


--Salgo y entro. Voy y vengo en todo entrañable pensamiento que percibe la existencia del Espíritu.
Soy energía y canción silenciosa habitando en el Espacio, y desde él te digo, antes de enviarte mi bendición, que tu pasado no se te ha ocultado, sino que te impide verlo el tupido velo creado por tus legendarias y más actuales equivocaciones; a él se debe no ver secuencias cuya visión aún no estás preparada para afrontarlas sin crearte daños, mas ten la plena seguridad que tu verdadero pasado habrás de conocerlo cuando sea el momento oportuno, y saber quién eres te produzca un gran bien.
Por hoy ya me despido hasta una próxima vez.  Que la Paz de Dios quede contigo y se extienda al planeta entero


-- Gracias, Pájaro Cantor, así también lo deseo yo con todo mi corazón.

 
  Más información: pajaro-cantor@hotmail.com
 
 
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