EL MÉTODO YUEN

Por Sergio Rivero

 

  ¿Es posible realizar cambios favorables en otros sin conocerlos y a distancia? ¿Es posible que estos cambios se efectúen de manera instantánea y que puedan repetirse con diferentes personas? Para nuestra mente lógica y limitada, la respuesta a estas preguntas sería un NO rotundo. Sin embargo, las personas que hemos tenido la fortuna de conocer y utilizar el método Yuen sabemos, por experiencia, que esto es posible y, de hecho, lo hacemos realidad continuamente.
 
    Hace casi 7 años entré por primera vez en contacto con el Dr. Kam Yuen, otrora Gran Maestro de Kung Fu y asesor para la serie televisiva 'Kung Fu' que fue favorita del público en la década de los 70 y que protagonizó David Carradine. Desde hace más de dos décadas, el Dr. Yuen ha
llevado por todo el planeta este método revolucionario que fusiona la Medicina Energética China con los últimos avances en Medicina, Psicología, Informática, Física Cuántica y otras ramas de la ciencia. 
 
  Cuando una amiga me habló de este método y del Dr. Yuen pensé que había perdido la razón. No obstante, notaba una convicción muy grande en sus palabras. Me decía que los problemas de salud (más tarde descubrí que todo tipo de problemas, no solo de salud) podían mejorar e incluso desaparecer con este método, sin necesidad de contacto físico ni fármacos, ni equipos médicos. Y ¡por teléfono!. Al poco tiempo tuve ocasión de escuchar al Dr. Yuen, ya que hice de traductor (el habla inglés) en una consulta para un familiar. A partir de ahí, mi perspectiva sobre el método Yuen cambió por completo. Invitamos al Dr. Yuen a que viniera a Las Palmas a enseñarnos el método; nosotros nos encargaríamos de los preparativos, que incluían la traducción y reproducción de uno de los 3 manuales que ha publicado sobre el método. Para nuestra sorpresa, aceptó la invitación y en noviembre de 2006 se realizó en Las Palmas el primer seminario del método Yuen en Europa. Asistieron unas 80 personas, de las cuales unas 15-20 venían de distintos países europeos.
 
  Al principio ofrecía una conferencia-demostración gratuita en la que el Dr. Yuen acogía los problemas de los asistentes para hacer demostraciones en las que se comprobaba de una manera automática la efectividad de su trabajo. Personas con dolores con los que habían convivido durante años, eran testigos directos de su desaparición. No sin cierta resistencia a soltar este dolor, poco a poco, los asistentes fueron desligándose de creencias anteriores. Estas creencias estaban conectadas a la información que recibían de los médicos, a los paradigmas que hablaban de tratamientos prolongados para eliminar el dolor. A la idea de que hay ciertos dolores, patrones, fobias o miedos con los que tenemos que convivir el resto de nuestras vidas. En este momento fue cuando acepté rotundamente cuál sería mi destino en los años siguientes: soltar ideas viejas y adentrarme en el mundo de un método efectivo, rápido y eficaz; soltar viejos patrones ligados a la medicina que por entonces yo conocía, abrir mi mente a un mundo nuevo, donde nada es crónico. Donde nada es incurable, si la persona tiene ganas de vivir y está dispuesta a aceptar los beneficios de este método. Donde, por muy remoto y lejano que suene, nada es imposible. Ni siquiera vivir sin dolor.
 
 Me entregué a las profundidades del método gracias a la oportunidad que me brindó el Dr. Yuen. Aparte de llevar la traducción, me ofreció el privilegio de ser su aprendiz directo. Traduje todos sus libros al castellano, y esta también fue una forma de estudiar la parte teórica de un método práctico. Investigué y desarrollé mis ganas de aprender, de ir a las raíces, de saber cada día un poco más acerca del cuerpo y mente humanas, y así fue como a día de hoy gozo de una experiencia y un enorme deseo de compartir lo que el Dr. Yuen me enseñó y transmitió.
 
  El objetivo de este método es devolver a las personas a su estado natural de salud y bienestar. El cuerpo tiene una fuerza y un instinto por la supervivencia de los que apenas nos percatamos. Mientras estamos pensando en los múltiples problemas que tenemos, damos vueltas por los médicos buscando diagnósticos que nos calmen nuestra incertidumbre acerca de “qué nos pasa, qué ha pasado, qué pasará” , mientras nos tomamos un fármaco para aliviar un dolor, el cuerpo, con toda su fuerza y fiel a su naturaleza, trabaja para regular lo que falta, quitar lo que sobra, y equilibrar lo que está desequilibrado. El método es un camino fácil y rápido para volver al equilibro. Y aquí, cuando hablamos de equilibrio nos referimos a la perfecta armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu humanos. Nos referimos a ese estado que alguna vez gozamos siendo niños, que nuestro cuerpo y mente recuerdan y anhelan. Ese estado en el que no hay ningún obstáculo para disfrutar de los enormes placeres de la vida. Ese momento en el nos sentimos conectados al bienestar, a la fuente de la vida. Ese momento en el que somos, simplemente, vehículos de una inteligencia superior que nos mantiene sanos, felices y fuertes.
 
 
  Entendemos que la información que nos bombardea constantemente ha menguado nuestra esperanza acerca cómo mantenernos sanos. Parece, hoy en día, casi imposible vivir en este estado. El estrés, las prisas, las preocupaciones diarias y el ritmo de vida son tan sólo una pequeña parte. Por otro lado están los avisos del cuerpo, los dolores, la incomodidad que sentimos a veces por el simple hecho de estar en nuestra propia piel. Todo esto va menguando nuestros cuerpos, nuestras mentes y en consecuencia, nuestra salud.
 
  La buena noticia es que este método va más allá de las ideas mentales, de las emociones alojadas en nuestro cuerpo, del dolor que vive en el cuerpo. Va a nuestro motor interno y lo pone en marcha, elimina las debilidades y nos fortalece. Devuelve a nuestro cuerpo a su estado natural, denominado homeostasis, donde todo fluye, todos los órganos se conectan y todo está en perfecta armonía y equilibrio. Donde nuestro cuerpo, esta maravillosa máquina, hace su trabajo sin interferencias y sin obstáculos. Entonces, al unísono, la mente comienza a trabajar a nuestro favor porque gana en ligereza, nuestro espíritu se siente libre y volvemos a sentirnos sanos, vivos y fuertes. Este método es un camino fácil y rápido para sentirnos completos e integrados. Para conectar lo que estaba desconectado y para fortalecer los aspectos que nos debilitan. Para vivir la vida sin dolor, sin miedos, y sin preocupaciones que bombardeen nuestra innata capacidad de salir adelante y de manejarnos en la adversidad.
 
 
  La base del método es conectar a cada persona con su capacidad de sentir. Con su parte más sabia: su intuición y su cuerpo. Nos enseña a cómo conectar con las respuestas. A diferenciar claramente entre un sí y un no. Entre lo que nos fortalece y nos debilita. Nos enciende una luz y nos aleja de la oscuridad desde el momento en que nos sabemos conocedores de nuestras propias respuestas. De lo que nos hace bien o nos hace mal. De la información válida, la que nos ayudará a salir del dolor. Una vez llegados a este punto, fortalece aquellas debilidades (ya sean físicas, mentales, emocionales o espirituales). Este es el comienzo de un camino donde nos sentiremos fuertes, tranquilos y sanos. Una vez aprendamos a utilizar el método, comprobaremos que funciona igual para uno mismo que para las personas de alrededor. En presencia y a distancia.
 
  Y para terminar y satisfacer la curiosidad del lector acerca del origen del método, hablaré y expondré de la manera más sencilla posible la raíz de esta maravillosa herramienta:
 
  El método Yuen es una técnica de medicina energética china. Una mezcla entre anatomía, fisiología, física cuántica, análisis estructural y el legado de los conocimientos del Dr. Yuen tras una vida dedicada al estudio del ser humano. Una técnica fácil de aprender y usar, y la esperanza de millones de personas. Un nuevo paradigma y un sí a la salud, en toda su expansión.
 
 
  Si necesitases más información:
  sergiorivero@almizclero.com
 
  Tel. 928 053 301/616 107 309
 
 
 
 
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