Isabel Larraburu - “ Atención Plena “ - www.isabel-larraburu.com

  Dos amigas entran al bar y una de ellas observa al chico de la barra con delectación. Comenta a su amiga: ¡Observa ese “bellezón”! La amiga, intrigada, no entiende nada y le pregunta: ¿de quién estás hablando? ¿ De ése de las orejas de Dumbo y las piernas de vaquero? La primera al principio se siente contrariada, pero al poco rato piensa: ” ¡menos mal que a ella no le gusta! Todo para mí.”?


  Y así es en realidad la vida. La belleza se encuentra en el ojo del observador, ¡a Dios gracias! Dejando aparte aquellas personas que llamaríamos “objetivamente guapas”, que desafían el consenso general, el resto de nosotros,“los normales”, siempre tenemos a alguien a quién gustamos y también siempre tenemos a alguien que nos gusta solo a nosotros. Es bien cierto el dicho de que “siempre hay un roto para un descosido”.?


  La percepción humana está influida por nuestras expectativas, vivencias pasadas, carencias e insuficiencias y muchas otras cosas que forman finalmente nuestros gustos y necesidades. En la atracción interpersonal, todos estos elementos representan su papel.?En las culturas donde se fomentan las relaciones voluntarias como la nuestra, a diferencia de aquellas donde las parejas se forman por motivaciones grupales, la atracción es el principio de todo. A pesar de que se cree que la atracción tiene connotaciones mágicas y misteriosas, los psicólogos sociales la tienen muy bien estudiada.


  La atracción está determinada por ciertas reglas que se producen con regularidad:


  1.- Razones personales. En primer lugar, el caldo de cultivo para sentirse atraído por alguien es, sin duda, la situación de disponibilidad. Esto puede influir grandemente en que una persona se fije en otra como posible pareja sexual. Por otra parte, una circunstancia favorecedora para que se dé la atracción es el estado anímico y las características de la personalidad. Estas pueden ser: la experiencia de soledad y aislamiento por la falta de una relación significativa, la pérdida temporal de autoestima o un deseo intenso de intimidad y pertenencia. Como rasgo de personalidad, un carácter abierto y expresivo puede potenciar la aparición de la atracción.


  2.- Factores inherentes al otro. La belleza física es, sin duda, el factor más importante para la atracción. Aunque en todos los estudios sobre la interacción humana existe acuerdo en que lo más influyente para la atracción inicial es la belleza, también una gran cantidad de personas afirma que esta no es la razón más importante, ni mucho menos, para tomar la decisión de tener una relación con alguien o casarse. Además, hay que hacer constar que para los hombres la belleza física es más importante que para las mujeres. Para estas, es más importante el estatus social y su capacidad para ganar dinero. Por lo menos esto dicen algunos estudios norteamericanos.


  3.- Los factores propios del uno y del otro en combinación. Las similitudes en cuanto a características demográficas, como son la edad, la raza, actitudes y valores, apariencia física, y otros aspectos producen la atracción.