Jorge Pol, Abogado y Profesor de Psicosociología Laboral


  Sólo media horita y cada quince días, ¡sólo con eso se lograrían tantas cosas! ¿De qué te hablo? Te hablo de lo importante que es que te valoren en tu trabajo, y que te tengan en cuenta a la hora de hacer cambios o de ir solucionando nuevos problemas.


  Tú sabes, porque estás delante del cliente, lo que se necesita a diario, sabes si es mejor comprar aquel tipo de ordenadores, o si vale la pena aceptar aquel pedido, pero, por lo general, los jefes o los compañeros no te preguntan, o lo tienes que decidir sin haberlo podido preguntar. Son pequeños desórdenes, pequeñas gotas de agua que van colmando la paciencia y originan malos entendidos entre compañeros o con los clientes.


  Son tan normales las situaciones antes indicadas que no nos damos cuenta que muchas cosas podrían facilitarse si se hablaran antes. Desde luego la empresa ahorraría, los clientes estarían mejor atendidos y los trabajadores más a gusto; entonces, si se puede trabajar mejor y sin aumentar los costes ¿por qué no hacerlo?


  De eso va precisamente la Prevención de Riesgos Laborales (PRL), puesto que ésta no sólo trata de extintores, cascos, guantes, accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, sino que también es el estrés de los trabajadores, su motivación, la organización del trabajo, la regulación de los turnos o cosas tan triviales cómo resolver quién coge el teléfono o se encarga de tal expediente.


  El tema es más sencillo de lo que parece, pues si cualquier empresario detecta cuando hay fallos en las máquinas o que las ventas de su empresa van mal, también sabe detectar cuando falla su organización, esto es a lo único que obliga la ley de Prevención de Riesgos Laborales. No se trata de un tema de voluntarismo del empresario ni tampoco de convencerle, sino de cumplir con la obligación impuesta por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, se trata simplemente de plantearse lo siguiente: si el empresario debe comprar tonner para que funcione la impresora, ¿por qué no se ocupa de lo que piensan los trabajadores? Si no compra tonner o no se ocupa de hablar unos minutos con sus trabajadores, estará sacando poco rendimiento a los recursos de la empresa.


  No hay coste alguno ni pérdida de poder porque el empresario no está obligado a seguir el consejo del trabajador, sólo a escucharle y a contarle la causa de sus decisiones, con ello el trabajador se sentirá parte de la empresa, y ¡además estaremos cumpliendo con la Ley de PRL! Ahora, eso sí, esa media horita estará programada y de forma inexorable cumplida, de esta forma, las cosas se podrán discutir a tiempo y de manera profesional.


  En fin, si por ley las empresas tienen que tener un Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, los trabajadores y el empresario deben concienciarse de que la PRL no es un mero tema de extintores, y verán que ésta te ofrece muchas medidas a aplicar a coste cero y a corto plazo, ¡crean en ella!