Por Mandala


  El yoga de la risa es una disciplina relativamente nueva, concebida por un hombre que no es ni un yogui ni un humorista: el doctor Madan Kataria. Una madrugada, hace 15 años, estaba escribiendo un artículo sobre los efectos benéficos de la risa para una revista de salud en la que colaboraba. Entonces se dio cuenta de una paradoja: en las calles de su ciudad, Bombay (India), la gente difícilmente sonreía y mucho menos se reía a carcajadas.

  Fue así como aquella madrugada le vino a la mente la idea de crear un club de la risa. A las siete de la mañana del mismo día, Kataria estaba en un parque público de Bombay interceptando a viandantes para hablarles sobre su idea. La mayoría lo tomaban por loco, pero pronto reunió a un grupo de gente interesada en los beneficios de salud de los que él hablaba. Al poco rato estaban en círculo, contando chistes, muertos de la risa.


  Días después, Kataria notó que los chistes se habían agotado. “Normalmente nos reímos por la comedia y bromas, cualquier cosa divertida, pero no funciona para todos. Mucha gente no identifica el sentido del humor para reírse con bromas”, dice. Su solución fue empezar a explorar una risa que no viniera de un proceso racional, una risa más primitiva, desligada de larazón. “Descubrimos que cuando estamos en grupo y nos miramos el uno al otro empieza una risa contagiosa”.


  El yoga de la risa se basa en la idea de que se puede reír sin que haya un estímulo intelectual.“Tienes que entrar en la mecánica física de la risa, en tu cuerpo, y luego tu mente se sincroniza”, dice Kataria. razón. “Descubrimos que cuando estamos en grupo y nos miramos el uno al otro empieza una risa contagiosa”.


  “En el yoga de la risa no usamos el humor para inducir la risa: el humor viene después.Cuando ríes te vuelesmás abierto, y el humor empieza a fluir automáticamente”, dice Kataria. “Yo mismo no me reía mucho antes de empezar la yoga de la risa. Ahora puedo reírme de cualquier cosa. La risa puede hacer que desarrolles el sentido del humor”.


  El “invento” de Kataria se ha propagado con casi tanta facilidad como las risas: 15 años después de su nacimiento se han creado miles de clubes alrededor del mundo, en 60 países.


  Gracias a las endorfinas, la risa combate el estrés. El buen humor es inversamente proporcional a la depresión. “Es la enfermedad más común en el mundo, y todos los meses me llegan correos de cientos de personas que se han curado. Y eso me hace sentir bien todos los días”.

  Por si fuera poco, hay estudios que demuestran que las personas sonrientes resultan mucho más atractivas, y que las parejas que se ríen duran mucho más tiempo juntas.


  Esa es la filosofía del yoga de la risa. “Lo que nos interesa es que la risa se vaya diseminando, con la idea de elevar la vibración del planeta”, explica Nathan. El doctor Kataria está convencido de que es posible cambiar al mundo.


  “Cuando ríes, cambias. Y cuando cambias, el mundo a tu alrededor cambia. Si hay más gente feliz, esa felicidad estará a su alrededor. Y así se propaga la paz”.