Por Dr. José F. Tinao


  La sociedad actual está marcada por dos realidades: por una parte el papel del envejecimiento de la población y la creciente e imparable presencia de las enfermedades crónicas. Es la primera vez en la historia de la humanidad que generaciones enteras llegan a edades avanzadas, lo que supone un éxito, pero también un escenario político, económico-social y sanitario nuevo. En la última reunión de marzo de este año de las Sociedades de Medicina Interna-Sociedad de Médicos de Familia sobre el paciente crónico se lanzaron datos muy importantes: hay ya en España 17 millones de personas que tienen por lo menos una enfermedad crónica y la media de procesos es de 6,5 (es decir un paciente suele tener varias enfermedades, puede ser diabético, rodillas con artrosis, hipertensión, hipercolesterolemia…).


  La medicina actual está preparada para responder frente a cuadros agudos, es excelente desde el punto de vista tecnológico y los avances en diagnósticos hay revolucionado la práctica médica. No somos tan eficaces con las patologías crónicas. Tratamos síntomas, desconocemos las causas, a veces ni siquiera sabemos los mecanismos por los que se desarrollan las enfermedades como son los procesos neurodegenerativos (Parkinson, Alzheimer, ELA, esclerosis múltiple…), o autoinmunes (artritis reumatoide, lupus eritematoso..), o los cuadros funcionales (colon irritable).


  Tampoco damos respuestas correctas y eficaces frente a enfermedades emergentes como la fibromialgia o la fatiga crónica donde los pacientes en muchos casos se perciben desamparados.


  Al mismo tiempo los pacientes ya no son los de antes, tienen nivel educativo mucho más alto, son capaces de acceder a fuentes alternativas de información que la que ofrece el sistema médico como es internet donde los recursos de salud son inmensos-con el peligro que supone la mezcla de lo veraz con lo falso-.


  Las personas enfermas no aceptan imposiciones y exigen explicar qué les ocurre y porqué se les orienta a determinadas terapias


  Necesitan una relación más igualitaria y donde su opinión tenga un peso. Este nuevo escenario genera sobre la clase médica tensión. No se enseña en las facultades de medicina a establecer buena empatía con los pacientes y se sigue todavía planteamientos decimonónicos.


  Lo biológico predomina en la orienta médica. Hace tiempo que se viene reclamando una visión “holística” y global, donde lo mental, lo emocional, lo social esté a la misma altura que lo biológico en el diagnóstico y en el tratamiento de las enfermedades crónicas. En la década de los 80 el profesor Rosemberg de la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard señalaba que hasta el 40% de los pacientes norteamericanos recurrían a las denominadas medicinas alternativas para apoyar tratamientos de procesos crónicos, principalmente cáncer.

  No les decían a sus oncólogos que utilizaban meditación, homeopatía, fitoterapia o técnicas de sanación para reducir su sufrimiento, sus dolores o los efectos secundarios de la quimioterapia. Reflejaba una demanda y un fracaso de la medicina científica occidental. De ahí surge el concepto de medicina complementaria, en cuanto se crearon unidades nuevas, nuevas especialidades junto a las ortodoxas. Este modelo fracasó porque no existían vasos comunicantes entre ambos conceptos médicos que bebían de filosofías diferentes e irreconciliables.

  En los 90 surgirá la idea de MEDICINA INTEGRATIVA, en diferentes facultades de medicina norteamericanas, pionera es la Universidad de Arizona. Aquí ya no hay diferentes especialidades-ortodoxas/heterodoxas-, sino la fusión de todas las prácticas médicas validadas científicamente, fusionando métodos y terapias de la medicina occidental y de las practicas complementarias en uno sólo.


  La MEDICINA INTEGRATIVA está destinada a responder a las enfermedades crónicas y los pacientes que las sufren. Aborda el cuerpo, pero también la mente y la parte espiritual o emocional de las personas y lo hace de forma global. Es una forma de medicina que está cambiando de forma importante los tratamientos contribuyendo a mejorar calidad de vida, a evitar discapacidades añadidas, reducir las complicaciones, a consumir menos medicamentos, a tratar que los pacientes pasen largos periodos de tiempo sin crisis o con fases cíclicas de mejoría, a reducir sus parámetros bioquímicos de inflamación. A que se sientan mejor.


  Evidentemente la Medicina Integrativa no cura enfermedades crónicas pero al tratar de otra manera y pensar en el ser humano de forma global ayuda enormemente a incrementar la resilencia la capacidad de soportar las limitaciones de estos procesos.


  La Medicina Integrativa se extiende como un nuevo modelo internacional que tiene sus orígenes en los Estados Unidos y en Centro Europa, Alemania es el país europeo donde está más implantada.


  El Consorcio de Facultades de Medicina Norteamericanas (www.consortium.org) y los Congresos Europeos de Medicina Integrativa junto a las numerosas líneas de investigación ya presentes permiten decir que este modelo será el futuro de tratamiento de procesos crónicos, pero que en gran medida ya lo es en el presente.


  Nosotros por nuestra parte podemos afirmar que fuimos los primeros en nuestro país en crear una Clínica con este objetivo, estructurada con un equipo de profesionales cualificados en este modelo y que tratan todo tipo de enfermedades crónicas. Nuestro objetivo es ofrecer a los pacientes soluciones donde no la encuentran bajo este prisma.


  La medicina integrativa ofrece programas desde la medicina interna donde la nutrición, la suplementación ortomolecular, la nutriterapia, la acupuntura, la fitoterapia, las técnicas mente-cuerpo la microinmunoterapia se utilizan al lado de la farmacología radicional, reduciendo el consumo de medicamentes potentes y de sus efectos secundarios


  Tratamos enfermedades intestinales, fibromialgia, procesos cancerosos, cuadros autoinmunes, enfermedades degenerativas. Lo hace un equipo con técnicas diagnósticas nuevas y tratamientos poco agresivos. La participación del paciente es esencial.


  www.medicinaintegrativa.com