Por César Llorente

¿ Qué es el Coworking ?


  Coworking es una palabra inglesa que indica una manera de trabajar en la que varios profesionales de entornos y sectores diferentes comparten un mismo espacio en el que (teóricamente) se fomenta su colaboración. Con esta definición podemos observar que a priori cualquier persona puede hacer Coworking si comparte un espacio físico con otros compartiendo gastos y servicios comunes.


  Pero el Coworking que al que vamos a hacer referencia va mucho más allá e indica también una forma de trabajo para la que antes debes convertirte en Coworker.

  Así para iniciar este camino como Coworker deberemos:


  1) Conocernos como emprendedores. Es decir, identificar hasta qué punto tenemos la actitud necesaria para emprender y compartir un proyecto, así como las habilidades necesarias para ambas cosas.


  2) Conocer cuál es nuestro valor añadido, identificando nuestras competencias, reconociendo nuestras mejores habilidades y conocimientos y tomando conciencia de nuestra actitud personal y nuestro universo de contactos.


  3) Conocer cuál es el valor añadido de los que van a iniciar el proyecto de coworking con nosotros, identificando sus competencias, sus mejores habilidades y conocimientos y tomando conciencia del universo de contactos de nuestros potenciales colaboradores.


  4) Conocer algunas herramientas de trabajo colaborativo para la gestión de proyectos compartidos que nos puedan liberar de carga de trabajo.


  5) Saber explicar a los demás de la mejor forma posible lo que somos, lo que queremos y lo que necesitamos.


  6) Ser capaces de dar continuidad para tangibilizar las ideas de negocio que hayamos decidido compartir.


  7) Ante todo y lo más importante perder el miedo a compartir clientes, recursos e ideas.


  El espacio físico entonces pierde relevancia y, aunque es un facilitador de la tarea, podemos hablar de coworking sin necesidad de trabajar en un espacio físico compartido, o de la misma forma que sucede entre la formación presencial y el e-learning, decidir cuándo es necesaria la presencialidad y cuándo no.


  ¿ Para qué sirve el Coworking ?


  Primero. Sirve para compartir gastos con otros profesionales.


  En el uso más clásico de esta forma de trabajo permite compartir gastos con otros profesionales pues, al compartir el espacio físico se comparten también los gastos de luz, Internet, alquiler, secretaría, fax, fotocopias…


  Segundo. Sirve para intercambiar recursos y servicios.


  Cuando empezamos a entender el coworking como una forma de trabajo y no sólo como el uso compartido de un espacio, aparecen más ventajas. Podemos intercambiar servicios entre las diferentes empresas que hay en la red de coworking. Por ejemplo te puedo formar a cambio que tú me hagas de community manager o que tú me lleves la contabilidad, al estilo de un pequeño (pero efectivo) banco de tiempo. En estos momentos, en los que la liquidez de las PYMES brilla por su ausencia, este tipo de iniciativas son una solución realista para liquidar gastos con nuestros proveedores habituales.

  Tercero. Ayuda a desarrollar comercialmente tus proyectos buscando sinergias entre la red de coworking.


  Solos somos débiles. No se trata de dar números de teléfono ni direcciones de mail que yo puedo conseguir por Internet. Se trata de venir conmigo a visitar tus clientes o referenciarme de forma directa. Nos dimos cuenta de que la mayoría de PYMES, e incluso los departamentos de una multinacional entendidos como unidad de negocio, sobreviven

  con pocos clientes (internos o externos) por lo que el contacto directo es clave. La red de coworking debe servir para incrementar de forma notable tu lista de clientes y proveedores, provocando que estos encuentros sucedan, no solo entre los miembros más extrovertidos de la red sino, especialmente, entre aquellos miembros que más lo necesitan y que suelen estar silenciados.


  Cuarto. Ayuda a desarrollar nuevos proyectos (sin renunciar a los propios) que fortalezcan y den más valor añadido a los propios.


  Uno de los resultados más interesantes de hacer coworking es la generación de nuevos proyectos e ideas de negocio a partir de los miembros ya existentes en la red. No se trata de renunciar al propio proyecto o idea de negocio sino aprovechar los miembros de la red para generar nuevas ideas a partir de las existentes.


  Tres departamentos de una multinacional deciden establecer una sesión de coworking para conocer qué proyectos están haciendo los otros departamentos, tomar prestadas algunas ideas, compartir costes o establecer las mejores prácticas.


  Dos ayuntamientos aprovechan una sesión de coworking para mancomunar servicios compartiendo presupuestos y recursos de forma que la población no padezca los recortes.


  Cinco. Ayuda a encontrar financiación de forma más sencilla.


  La solución a esta ecuación es bien sencilla. Si somos varios los integrantes de un proyecto es más sencillo que nos den financiación o autofinanciarnos; de hecho en esto se basan las principales redes de crowdfunding.


  Seis. Sirve para conocer otras visiones, profesiones, clústeres, etc.


  Al conocer a otros profesionales podemos encontrar la solución a nuestros problemas financieros, ideas creativas o probar soluciones utilizadas por éstos o de otros sectores que pueden ser válidas en nuestro sector.


  Siete. Compartir sirve para no estar solos.


  El coworking puede ofrecer una solución para el problema del aislamiento que supone para muchos emprendedores, autónomos, trabajadores independientes, o incluso microempresas, la experiencia del trabajo desde casa.


  Las ventajas son numerosas tanto para cualquier tipo de iniciativa emprendedora como para una iniciativa empresarial que esté activa o en fase de revisión, dado que reduce los costes y ayuda a incrementar de forma muy notable los ingresos y el número de clientes.


  César Llorente (extracto del libro COWORKING: Compartir para crecer) Editorial OMNEOM. info@omneom.com