Reflejos de la crisis en el ámbito escolar

Por Eva Escudero

El inicio de la crisis económica que comenzó hace ya casi cuatro años en España, supuso para las Baleares un azote aún mayor si cabe en cuanto a que las islas deben su economía, en gran medida, al sector de la construcción y al sector turístico. De manera paralela, comenzaron ya a vislumbrarse hace un par de años, los posibles efectos negativos que podrían derivarse de este profundo debacle.

Para bien o para mal, la escuela siempre ha actuado como catalizadora de lo que ocurre en la sociedad. Por tanto, es un fiel reflejo de ella. Los años 90 supusieron la explosión de recursos educativos albergados por la LOGSE, con la introducción de la Escuela Inclusiva en la que no existían diferencias entre los alumnos, ya que no podían ser discriminados por cuestiones de capacidad intelectual, raza, ideología, cultura, religión,…Se introdujeron conceptos como diversidad educativa que fueron la base de la integración y de la multiculturalidad, consecuencia de la llegada de inmigrantes procedentes de muchos países, atraídos por el boom de la construcción debido a que la mano de obra no cubría las demandas de empleo de insulares ni peninsulares.

En la actualidad, el paro acuciante ha provocado que muchas de estas familias hayan tenido que emigrar a sus países de origen, produciéndose el desarraigo de sus hijos ya nacidos aquí y, desde el punto de vista escolar, se configura un nuevo panorama en lo que supuso el concepto de interculturalidad.

Otro de los recursos educativos que también vivió sus momentos de gloria fue el de la formación de profesorado, el cual pudo reciclarse y adaptarse a las nuevas demandas sociales y de atención a la diversidad de su alumnado. En aquel momento, también las Escuelas de Padres supusieron un asesoramiento especializado a las familias que debido a la cantidad de horas que pasaban fuera de casa por

motivos laborales, se encontraban con situaciones tan comunes como que el recurso económico (comprar todo lo que los hijos demandaran) era el nexo de unión con ellos (como mecanismo para compensar la falta de tiempo que disponían para su atención).

Por un lado, en la escuela se asumían y se asumen unas determinadas normas y rutinas que al llegar al ámbito familiar quedaban y quedan anuladas, ya que se ofrecían premios dejando de lado el esfuerzo, cosa que la escuela lo considera uno de los mayores ejes educativos. Hoy en día, nos encontramos con familias que atosigadas por la falta de recursos económicos, se ven incapaces de poder explicar de una forma comprensiva a sus hijos que ya no van a poder ofrecerles todo lo que soliciten, se viven continuas tensiones familiares, y eso, indudablemente, se refleja en las aulas: incremento de bullying, irascibilidad, sentimientos de frustración…En esta línea, el cambio que se ha venido produciendo en la Escuela de Padres ha sido sólo en cuanto a temáticas, porque por lo que respecta al nivel de asistencia, continúa siendo similar: general mente sólo acuden aquellas familias que están concienciadas y disponen de estrategias educativas suficientes.

Las familias que deberían tener una mayor concienciación y se les pide que la asistencia con el fin de dotarles de mayores recursos educativos y mejorar así la coordinación con la escuela, continúan sin ofrecer una respuesta positiva. Antes de la crisis, por incompatibilidad laboral y ahora que la situación de desocupación les podría ofrecer una relativa disponibilidad para establecer mayor contacto con la escuela, nos encontramos con que tampoco se ha incrementado el acercamiento, probablemente porque en general se considera que son ámbitos separados, que

los niños van a estudiar y que bastante tiene la familia con sostener esta dramática situación.

Los recortes que se vienen produciendo en el ámbito escolar, suponen ya de por sí una circunstancia negativa añadida: disminución en la formación del profesorado, mayores ratios de alumnos por aula, así como una drástica disminución de especialistas para atender a la diversidad, repercutirán previsiblemente en la calidad de la enseñanza, y de manera paralela peligra el concepto de integración que tantos años ha costado introducir en la sociedad.